Un milagro en ciernes
¡Pues solo son 2,500 millas! Hace casi 158 años que la dedicación y perseverancia de un hombre dieron sus frutos. Cyrus W. Field, un comerciante de papel estadounidense jubilado, fundó una compañía en 1854 con la intención de mejorar y agilizar las comunicaciones entre Norteamérica y Gran Bretaña. La idea era transmitir señales de telecomunicaciones entre ambos territorios.


Tras numerosos intentos fallidos, a mediados de agosto de 1858 se completó la línea y la reina Victoria y el presidente estadounidense James Buchanan intercambiaron mensajes de felicitación. Sin embargo, tres semanas después la línea se rompió y no fue hasta 1866 que entró en funcionamiento de forma permanente. No obstante, marcó el comienzo de una nueva era en las comunicaciones internacionales y globales.

Emitido por Gran Bretaña en 2006, este sello representa el buque de vapor Great Eastern, de gran relevancia para este artículo. El barco fue diseñado por Isambard Kingdom Brunel, cuya visión y audacia dieron lugar a algunas de las mayores maravillas de la ingeniería británica victoriana. Botado en 1858, el Great Eastern fue el barco más grande jamás construido hasta entonces y tenía capacidad para transportar 4,000 pasajeros alrededor del mundo sin repostar. En 1865/6, el Great Eastern se utilizó para tender un cable transatlántico tecnológicamente más avanzado.
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