Quemar la casa
Marinus van der Lubbe, originario de Leiden, en los Países Bajos, fue la primera víctima neerlandesa de la Alemania nazi. Fue condenado a muerte por incendiar el edificio del Parlamento, el Reichstag, en Berlín. Van der Lubbe fue guillotinado el 10 de enero de 1934 en Leipzig, lo que, según los estándares actuales, podría parecer un castigo excesivo por incendio provocado.
¿Qué impulsó a este joven a cometer el crimen?

El 27 de febrero de 1933, irrumpió en el Reichstag y prendió fuego al edificio, alegando que su acción era un llamamiento a los trabajadores alemanes para que se alzaran contra el fascismo.



La actuación de Van der Lubbe tuvo un efecto adverso en la popularidad del Partido Comunista de Alemania (KPD) y, ya la noche del incendio, su sede fue saqueada y miles de miembros del partido fueron arrestados.
¿Un solo perpetrador?
Tras su detención, Van der Lubbe declaró ser el único autor del incendio, si bien un alemán y tres comunistas búlgaros también fueron detenidos y acusados del delito. En el juicio, los otros cuatro acusados fueron absueltos y Van der Lubbe fue condenado a muerte.
Tras su ejecución, fue enterrado anónimamente en el cementerio de Südfriedhof, Leipzig, donde desde 1999 se erige un monumento en su honor. Epílogo
La historia no termina ahí. Tras la Segunda Guerra Mundial, Jan van der Lubbe, hermano de Marinus van der Lubbe, intentó anular la sentencia contra su hermano. En 1967, un juez modificó su condena, pasando de la pena de muerte a ocho años de prisión. En 1980, tras nuevas quejas, un tribunal de Alemania Occidental anuló la sentencia por completo. El fiscal impugnó esta sentencia y el caso fue revisado por el Tribunal Federal de Justicia de Alemania. El proceso duró tres años. Se determinó que el veredicto del juicio de 1980 carecía de fundamento y, por lo tanto, era ilegal. Sin embargo, el 6 de diciembre de 2007, tras una nueva revisión, el Fiscal General de Alemania anuló la sentencia y concedió el indulto póstumo a van der Lubbe. Esta decisión final se basó en una ley alemana de 1998 que permite anular ciertos casos de injusticia nazi. La decisión del tribunal se basó en la premisa de que el régimen nacionalsocialista era, por definición, injusto, y dado que la sentencia de muerte en este caso tenía motivaciones políticas, era probable que contuviera una extensión de esa injusticia; el fallo fue independiente de la cuestión fáctica de si fue o no van der Lubbe quien realmente provocó el incendio. Este artículo se basa en el relato “Marinus van der Lubbe”, publicado por Willem Hogendoorn on blog de sellos


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