Fiebre naranja durante el Día del Rey y el Día de la Liberación.
Hemos llegado de nuevo a los meses de abril y mayo, cuando la fiebre naranja se apodera de todos. Y cuando se organiza un gran torneo deportivo, como los Juegos Olímpicos, la Eurocopa o la Copa Davis, todos nos vestimos de naranja en masa. No olvidemos el sector comercial, que responde de inmediato con productos naranjas: camisetas, banderas y, por supuesto, profiteroles de naranja. ¿Te vestirás de naranja durante el Día del Rey y el Día de la Liberación? ¿Sabes por qué elegimos el color naranja y no el azul o el rojo?
Orange (principado)

Guillermo de Nassau / Guillermo el Silencioso / Guillermo de Orange
El vínculo entre los Países Bajos y la Casa de Orange tiene que ver con nuestra familia real. Para ello, debemos remontarnos a 1533, año en que nació Guillermo de Nassau en Alemania. Conocido también como el príncipe Guillermo de Orange-Nassau, Guillermo de Orange, Guillermo el Silencioso y Padre de la Patria, al nacer no llevaba el apellido Orange. A los once años, heredó el principado de Orange, en el sur de Francia, de su primo René de Chalon. Dado que se trataba de un principado, recibió el título de príncipe. Y como «orange» significa naranja en neerlandés, se le dio el nombre de príncipe Guillermo de Orange-Nassau.
En el siglo XVI, los Países Bajos aún estaban bajo el dominio del rey español, y Guillermo de Orange emergió como líder de la Revuelta. La bandera que usaban sus seguidores era naranja, blanca y azul: los colores del uniforme de Guillermo y su nombre. Hacia el siglo XVII, el naranja fue reemplazado gradualmente por el rojo. Se dice que el naranja era menos visible en el mar.

El naranja vuelve a ser el color de la resistencia en tiempos de dominación extranjera. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial, la reina Guillermina se dirigió al pueblo sobre, entre otras cosas, Radio naranja.


Falda de la liberación
falda de liberación, falda de vida, falda naranjaTodos estos son nombres para la falda especial que apareció en los armarios de muchas mujeres neerlandesas después de la Segunda Guerra Mundial. Oficialmente, la colorida prenda fue bautizada como la Falda de la Celebración Nacional, basada en una idea de la heroína de la resistencia de Ámsterdam y feminista Adrienne Minette (Mies) Boissevain-Van Lennep (1896-1965). Tras la liberación, hizo un llamamiento a todas las mujeres de los Países Bajos para que confeccionaran una falda con retazos y restos de tela de la guerra, incorporando recuerdos personales en ella. La Falda de la Celebración Nacional pretendía convertirse en el símbolo de la solidaridad, la reconstrucción y la renovación de la posguerra; diversos retazos formando un nuevo todo. Según Boissevain, la falda representaba «la unidad en la diversidad, lo nuevo a partir de lo viejo, la construcción a partir de la destrucción, y una sola prenda crea unidad». Su confección seguía instrucciones específicas. Por ejemplo, el dobladillo debía constar de puntos sólidos, que representaban «los momentos más importantes de nuestra existencia nacional», como el Día de la Liberación. La idea era bordar en los puntos las fechas en que se había usado la falda.
Más información:
La vida secreta de los colores, Kassia St Clair Un precioso libro a todo color sobre la historia de los colores: imprescindible para todo amante del arte.
En La vida secreta de los colores, Kassia St Clair ha volcado su obsesión de toda la vida por los colores en un libro único, en el que narra historias fascinantes sobre los 75 tonos y matices más famosos. ¿Por qué la Virgen María casi siempre aparece representada de azul en el Renacimiento? ¿Por qué las zanahorias son naranjas? ¿Y por qué nos ponemos verdes de envidia? La vida secreta de los colores trata sobre moda y política, arte y guerra, sobre el amarillo de los girasoles de Van Gogh, sobre el período azul de Picasso, sobre el rojo de las pinturas rupestres de Lascaux y sobre los colores fluorescentes del punk. La vida secreta de los colores es una vívida historia de los colores y las inolvidables historias que se esconden tras ellos. Ofrece una perspectiva totalmente nueva sobre nuestra historia y cultura; después de leer este libro, ver el color nunca volverá a ser igual.
La verdad es que nunca me había fijado en la locura por el color naranja durante el Día de la Liberación.